Tener autoestima es tener una visión saludable de uno mismo, es decir, el estar y encontrarte satisfecho con tus características personales, aptitudes, pensamientos y conductas. Se trata de uno de los aspectos fundamentales de la personalidad y está relacionada con la satisfacción en las diferentes áreas funcionales como el ocio, la familia, el trabajo, la pareja y relaciones sociales. Y suele ser la consecuencia de ciertas actitudes, acciones y tipos de respuestas con las que nos enfrentamos en la vida. Cuando se habla de baja autoestima, se hace referencia a una evaluación de uno mismo de una forma por la cual nos atribuimos características negativas y nos calificamos a nosotros mismos de un modo también negativo.

Algunas de las consecuencias de tener una autoestima baja son:

La persona se ve y se siente inútil.
Muestra a menudo una actitud positiva ficticia en un intento de mostrar a los demás que es una persona satisfecha.
Suele tener un carácter retraído por miedo a relacionarse con los demás, porque a la larga teme ser rechazado.
No encuentra aspectos suyos con los que sentirse a gusto consigo mismo.
Busca la aprobación de los demás y su valor depende de lo que digan de él.
Se compara en muchas ocasiones con el resto de personas.
Normalmente cede ante los demás porque reina en él la opinión de los otros.
Se aparta de la realidad y se refugia en la fantasía.
Se siente culpable y pierde la confianza en sí mismo.