Hablar sin herir, callar sin ceder: herramientas para desarrollar la asertividad

Decir lo que piensas sin sentirte culpable, defender tus límites sin atacar, o simplemente atreverte a decir “no” sin miedo a decepcionar… eso es asertividad. Y aunque parezca una habilidad natural, en realidad es algo que se puede aprender y entrenar.
En este artículo descubrirás herramientas para desarrollar la asertividad y aplicarla en tu día a día: desde el trabajo hasta tus relaciones más personales.

Qué es la asertividad y por qué nos cuesta tanto

La asertividad es la capacidad de expresar tus pensamientos, emociones y necesidades de manera clara, honesta y respetuosa, tanto contigo como con los demás.
No se trata de imponer ni de callar: se trata de encontrar el equilibrio entre la pasividad y la agresividad.

Muchas personas no son asertivas por miedo a generar conflicto, por creencias aprendidas (“ser amable es no contradecir”) o por inseguridad. Sin embargo, la falta de asertividad genera frustración, ansiedad, culpa y baja autoestima.

Un estudio publicado en Journal of Behavioral Therapy and Experimental Psychiatry (2019) mostró que los entrenamientos en asertividad mejoran significativamente el bienestar emocional y la autoeficacia percibida.

Herramientas para desarrollar la asertividad

A continuación, te comparto técnicas prácticas y ejercicios psicológicos basados en la terapia cognitivo-conductual que puedes aplicar para fortalecer tu comunicación asertiva:

1. La técnica del “disco rayado”

Consiste en mantener tu mensaje de forma calmada y repetida ante una insistencia o manipulación.
Por ejemplo:

“Entiendo que lo veas así, pero no voy a poder quedarme más horas hoy.”
“Sí, lo comprendo, pero mi decisión sigue siendo la misma.”

Esta técnica evita que cedas por presión y refuerza tu seguridad.

2. La comunicación en primera persona (“Yo siento…”)

Sustituye acusaciones por mensajes centrados en ti, que expresen cómo te afecta una situación sin atacar al otro.

“Siempre llegas tarde, no te importa nada.” vs. “Me siento frustrado cuando llegas tarde, porque me hace pensar que no valoras mi tiempo.”

Favorece la empatía y reduce la posibilidad de conflicto.

3. Aprender a decir “no” sin culpa

Decir “no” no te convierte en egoísta; te hace coherente.
Puedes negarte sin justificarte en exceso:

“No me va bien ahora, prefiero dejarlo para otro momento.”
“Gracias por pensar en mí, pero no puedo comprometerme.”

Recuerda: negar una petición no es negar a la persona.

4. El método DESC

Una herramienta estructurada para expresar lo que sientes ante una conducta concreta:

  • Describir los hechos objetivamente.
  • Expresar cómo te hace sentir.
  • Sugerir una alternativa o pedir un cambio.
  • Concretar las consecuencias positivas de ese cambio.

Ejemplo:

“Cuando interrumpes mis exposiciones (D), me siento nervioso y desvalorizado (E). Me gustaría poder terminar mi idea antes de que intervengas (S), así podríamos comunicarnos mejor (C).”

5. Entrenar la autoobservación y el lenguaje corporal

A veces decimos algo “asertivo” con un tono o postura que no lo es.
Trabaja en tu postura erguida, contacto visual, tono firme pero calmado y gestos coherentes con tu mensaje.
Puedes grabarte o ensayar frente al espejo: es una excelente forma de detectar incoherencias entre lo que dices y cómo lo dices.

6. Gestionar las emociones antes de responder

No se puede ser asertivo desde la ira o la ansiedad. Antes de reaccionar:

  • Respira profundamente.
  • Identifica qué emoción sientes y por qué.
  • Espera unos segundos antes de contestar.

Practicar la pausa consciente te ayuda a responder en lugar de reaccionar.

Ejercicios prácticos para fortalecer tu asertividad

  • Escribe tres situaciones recientes donde no fuiste asertivo y reformula qué podrías haber dicho.
  • Practica en entornos seguros (con amigos o familiares comprensivos).
  • Refuerza cada pequeño avance: ser asertivo requiere tiempo y constancia.

La clave está en pasar del “no quiero molestar” al “también tengo derecho a estar bien”.


Reflexión final: la asertividad como forma de respeto

Ser asertivo no es hablar más fuerte, sino hablar con verdad y respeto.
La asertividad no busca convencer ni ganar, sino encontrar el punto de equilibrio entre el respeto propio y el ajeno.

Practicarla es, en el fondo, una forma de cuidar la autoestima y de crear relaciones más sanas, reales y libres de resentimiento.


📚 Referencias

  • Speed, B. C., Goldstein, B. L., & Goldfried, M. R. (2019). Assertiveness training: A forgotten evidence-based treatment. Clinical Psychology: Science and Practice, 25(1), e12216.
  • Alberti, R., & Emmons, M. (2017). Your Perfect Right: Assertiveness and Equality in Your Life and Relationships. Impact Publishers.

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Sobre el autor de este artículo

Javier Barreiro Santamarta es Licenciado en Psicología por la Universidad de Salamanca, Psicólogo General Sanitario en Salamanca colegiado nº CL-3735. Máster en Psicología Clínica cognitivo-conductual, Máster en Terapia Breve Centrada en Soluciones y Máster en Recursos Humanos.

Javier Barreiro

Javier Barreiro Santamarta es Licenciado en Psicología por la Universidad de Salamanca, Psicólogo General Sanitario en Salamanca colegiado nº CL-3735. Máster en Psicología Clínica cognitivo-conductual, Máster en Terapia Breve Centrada en Soluciones y Máster en Recursos Humanos.

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