¿Qué es la distorsión de la imagen corporal y cómo afecta a tu autoestima?

¿Qué es la distorsión de la imagen corporal?

La imagen corporal es la forma en que percibimos nuestro propio cuerpo, tanto en sus aspectos físicos como en los emocionales. Se trata de una construcción mental que depende de factores como la cultura, los medios de comunicación, las experiencias personales y las opiniones de los demás. La imagen corporal influye en nuestra autoestima, en nuestra salud y en nuestra felicidad.

Sin embargo, a veces la imagen corporal puede estar distorsionada, es decir, no corresponderse con la realidad. Esto ocurre cuando tenemos una visión negativa, exagerada o irreal de nuestro aspecto, que nos hace sentir insatisfechos, avergonzados o ansiosos. La distorsión de la imagen corporal puede afectar a cualquier persona, pero es más frecuente en adolescentes y en personas con trastornos alimentarios, como la anorexia o la bulimia.

¿Qué causa la distorsión de la imagen corporal?

La distorsión de la imagen corporal puede tener múltiples causas, entre las que se encuentran:

  • La presión social y los estereotipos de belleza. Vivimos en una sociedad que valora mucho el aspecto físico y que nos impone unos cánones de belleza irreales y difíciles de alcanzar. Los medios de comunicación, la publicidad y las redes sociales nos bombardean con imágenes de cuerpos perfectos, que nos hacen compararnos y sentirnos inferiores.
  • Las críticas y los comentarios negativos. A veces, las personas que nos rodean pueden hacer comentarios ofensivos, burlones o despectivos sobre nuestro cuerpo, que nos hacen sentir mal y dañan nuestra autoestima. Estos comentarios pueden provenir de la familia, los amigos, los compañeros o incluso de desconocidos.
  • Las experiencias traumáticas o estresantes. Algunos acontecimientos que vivimos pueden afectar a nuestra imagen corporal, como el acoso, el abuso, la violencia, el rechazo, la pérdida, el embarazo, el envejecimiento o las enfermedades. Estas situaciones pueden generar emociones negativas, como culpa, vergüenza, miedo o tristeza, que se proyectan en nuestro cuerpo.
  • Los factores psicológicos y biológicos. Algunas personas tienen una mayor tendencia a desarrollar una distorsión de la imagen corporal, debido a su personalidad, su genética o su estado mental. Por ejemplo, las personas con baja autoestima, perfeccionismo, ansiedad, depresión o trastornos obsesivo-compulsivos pueden ser más vulnerables a tener una imagen corporal negativa.

¿Qué consecuencias tiene la distorsión de la imagen corporal?

La distorsión de la imagen corporal puede tener graves consecuencias para nuestra salud física y mental, como:

  • Trastornos alimentarios. La insatisfacción con el cuerpo puede llevar a adoptar conductas alimentarias perjudiciales, como restringir la comida, atracones, purgas, uso de laxantes, dietas extremas o ejercicio excesivo. Estas conductas pueden provocar desnutrición, deshidratación, alteraciones hormonales, problemas digestivos, dentales, cardíacos o renales, entre otros.
  • Trastornos psicológicos. La distorsión de la imagen corporal puede generar un malestar emocional intenso, que puede derivar en ansiedad, depresión, baja autoestima, aislamiento social, problemas de relación, dificultades académicas o laborales, pensamientos negativos, obsesivos o suicidas, entre otros.
  • Trastornos de la conducta. La distorsión de la imagen corporal puede afectar a nuestra forma de actuar, haciendo que evitemos situaciones que nos expongan a mostrar nuestro cuerpo, como ir a la playa, a la piscina, al gimnasio o al médico. También puede hacer que recurramos a sustancias como el alcohol, el tabaco o las drogas, para aliviar nuestro malestar o para modificar nuestro cuerpo. O que busquemos soluciones rápidas y arriesgadas, como la cirugía estética, los esteroides o los productos milagro, que pueden tener efectos secundarios indeseados.

¿Cómo mejorar la imagen corporal?

La distorsión de la imagen corporal se puede superar con ayuda profesional y con algunos consejos que podemos aplicar en nuestro día a día, como:

  • Aceptar y valorar nuestro cuerpo. Debemos reconocer que nuestro cuerpo es único y que tiene sus virtudes y sus defectos, como todos. Debemos agradecerle todo lo que nos permite hacer y sentir, y cuidarlo con una alimentación equilibrada, una actividad física moderada y un descanso adecuado. Debemos evitar compararnos con los demás y con los modelos irreales que nos venden los medios. Debemos respetar la diversidad de cuerpos y de belleza que existe.
  • Cambiar nuestro diálogo interno. Debemos ser conscientes de los pensamientos negativos que tenemos sobre nuestro cuerpo y cuestionarlos. Debemos sustituirlos por pensamientos positivos, realistas y constructivos, que nos ayuden a sentirnos mejor. Debemos elogiarnos y premiarnos por nuestros logros y cualidades, y no solo por nuestro aspecto. Debemos evitar la autocrítica excesiva y el perfeccionismo.
  • Expresar y gestionar nuestras emociones. Debemos identificar las emociones que nos generan malestar y que nos hacen tener una imagen corporal negativa, como la tristeza, la rabia, el miedo o la culpa. Debemos buscar formas sanas de expresarlas y de afrontarlas, como hablar con alguien de confianza, escribir un diario, hacer actividades que nos gusten o relajarnos. Debemos evitar reprimir o negar nuestras emociones, o canalizarlas a través de nuestro cuerpo.
  • Buscar apoyo social. Debemos rodearnos de personas que nos quieran, nos apoyen y nos acepten tal y como somos, y que nos aporten cosas positivas. Debemos alejarnos de las personas que nos critican, nos juzgan o nos hacen sentir mal. Debemos comunicar nuestros sentimientos y necesidades, y pedir ayuda cuando la necesitemos. Debemos participar en grupos o asociaciones que compartan nuestros intereses y valores, y que nos hagan sentir parte de algo.
  • Acudir a terapia psicológica. Si la distorsión de la imagen corporal nos impide llevar una vida normal y feliz, debemos buscar ayuda profesional. Un psicólogo especializado podrá evaluar nuestro caso, identificar las causas y las consecuencias de nuestra problemática, y ofrecernos un tratamiento personalizado y eficaz. La terapia psicológica nos ayudará a mejorar nuestra imagen corporal, nuestra autoestima y nuestro bienestar.

Referencias

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  • Neumark-Sztainer, D., Paxton, S. J., Hannan, P. J., Haines, J., & Story, M. (2006). Does body satisfaction matter? Five-year longitudinal associations between body satisfaction and health behaviors in adolescent females and males. Journal of Adolescent Health, 39(2), 244-2515

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Sobre el autor de este artículo

Javier Barreiro Santamarta es Licenciado en Psicología por la Universidad de Salamanca, Psicólogo General Sanitario en Salamanca colegiado nº CL-3735. Máster en Psicología Clínica cognitivo-conductual, Máster en Terapia Breve Centrada en Soluciones y Máster en Recursos Humanos.

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